Estaba muy preocupada, esta prueba me tenía mal, los nervios eran incontrolables. Por casualidades de la vida, mi papá me mandó a pagar una cuenta, sinceramente no tenía muchas ganas de ir, el ramo de Paradigmas y teorias mediales no me dejaba pensar en otra cosa, pero no me podía oponer a la petición de mi padre, asique una vez más me levanté como cualquier otro día y salí de mi casa. Tenía que ir a la estación de metro Pedro De Valdivia, me bajé y en cinco minutos ya tenía todo pagado.
Como tenía mucho tiempo disponible -dos horas y media- comencé a caminar. Lo primero que se me ocurrió fue en ir relajada caminando hasta mi universidad que queda en Los Héroes, pero luego pensé que quedaría muy cansada como para dar una buena prueba: mi prioridad número uno en esos momentos. Sólo seguí caminando, por una vez en ese día sentí que flotaba, que no habían preocupaciones.
Como tenía mucho tiempo disponible -dos horas y media- comencé a caminar. Lo primero que se me ocurrió fue en ir relajada caminando hasta mi universidad que queda en Los Héroes, pero luego pensé que quedaría muy cansada como para dar una buena prueba: mi prioridad número uno en esos momentos. Sólo seguí caminando, por una vez en ese día sentí que flotaba, que no habían preocupaciones.
Llegando a Manuel Montt me encontré con algo que para el resto no tiene tanta importancia, mi adorado pasaje, dónde iba cada santo día después del colegio a fumarme un cigarro, ahí no importaba tu curso, tu grupo de amigas, todas hablabamos sin importar nada más. Tengo muchos recuerdos de ese lugar, cuantas veces se recibían ahí a los amigos y pololos, cuantas conversaciones y enojos en conclusión un poco de todo.
Me quedaban tres mil pesos en mi billetera, me compré una cajetilla sólo para ir a ese lugar que tantos recuerdo me ha dado, fui dónde el mismo tío del quiosco que iba hace dos años atrás. Caminé y vi como todo iba cambiando, pero otros lugares seguían iguales, cómo olvidar a Marta Amenabar y sus buzos. Me senté sólo a fumar, lo disfrute como nunca, recordando cómo íbamos para allá, recreando antiguos momentos y esperando que una amistad apareciera de la nada y poder recordar en grupo. Después de ese momento me encaminé a mi segundo hogar: mi colegio Universitario Inglés. Estaba vacío, parece que los niños ya salieron, sólo unos pocos quedaban, pero me agradó encontrarme con ese niño que vi crecer en el jardín y ahora lo más probable es que sepa leer y escribir, lo vi jugando y me gustó saber que se encontraba bien.
Me encontré con una profesora: Tía Marisol, mi profesora de historia, hablamos mucho rato. Es increíble saber que aunque una se vaya, siempre alguien te está recordando en el colegio. Le hablé sobre mi nueva vida, se alegró saber que todo estaba bien. "Te noto más mujer" me dijo, si alguien supiera lo que significa que me digan eso; crecí, maduré pero por dentro todavía soy una alumna del Universitario Inglés que ocupa su anillo con gran orgullo.
"Cantemos juntas esta verdad..." nadie se va a poder despegar del lugar que las educó, que las vio crecer y que las vio partir, porque al final del camino, todos necesitamos volver a nuestro lugar de origen.
Me quedaban tres mil pesos en mi billetera, me compré una cajetilla sólo para ir a ese lugar que tantos recuerdo me ha dado, fui dónde el mismo tío del quiosco que iba hace dos años atrás. Caminé y vi como todo iba cambiando, pero otros lugares seguían iguales, cómo olvidar a Marta Amenabar y sus buzos. Me senté sólo a fumar, lo disfrute como nunca, recordando cómo íbamos para allá, recreando antiguos momentos y esperando que una amistad apareciera de la nada y poder recordar en grupo. Después de ese momento me encaminé a mi segundo hogar: mi colegio Universitario Inglés. Estaba vacío, parece que los niños ya salieron, sólo unos pocos quedaban, pero me agradó encontrarme con ese niño que vi crecer en el jardín y ahora lo más probable es que sepa leer y escribir, lo vi jugando y me gustó saber que se encontraba bien.
Me encontré con una profesora: Tía Marisol, mi profesora de historia, hablamos mucho rato. Es increíble saber que aunque una se vaya, siempre alguien te está recordando en el colegio. Le hablé sobre mi nueva vida, se alegró saber que todo estaba bien. "Te noto más mujer" me dijo, si alguien supiera lo que significa que me digan eso; crecí, maduré pero por dentro todavía soy una alumna del Universitario Inglés que ocupa su anillo con gran orgullo.
"Cantemos juntas esta verdad..." nadie se va a poder despegar del lugar que las educó, que las vio crecer y que las vio partir, porque al final del camino, todos necesitamos volver a nuestro lugar de origen.

1 comentario:
volver a nuestos origenes, que consejo más bello.
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