sábado, 29 de diciembre de 2007

Esos Pequeños Detalles...

Suele suceder que las cosas más lindas de la vida, están en los lugares más escondidos del mundo. Quién diría que una canción en un auto te puede hacer sonreír por mucho tiempo, el resto no lo entiende, pero para ti es un momento especial, cada persona tiene un detalle que no puede olvidar, que se hace parte de ti. En la simpleza están las cosas que me gustan, desde ahí he aprendido a apreciar lo lindo de la vida, pero a veces esos pequeños detalles no son de un total agrado.
¿Me siento desplazada?. Sí, se podría decir que sí. Y qué puedo hacer al respecto...simplemente NADA, pero cuando le doy una vez más una vuelta al asunto pienso en millones de cosas positivas que existen a mi alrededor: amigas, amigos -mención honrosa a mi Manga, mi fiel lector- y algo que antes no tenía: un pololo que me apoya incondicionalmente y que siempre está presente para darme una palabra de apoyo cuando más lo necesito.
De verdad no quiero pescar a ese mundo (Atentos ¡Sí!, dije "ese" mundo), no tengo ganas de hablarles..¡para qué!, para seguir murmurando, hablando a espaldas de todos, inventando amistades falsas. Pero no todos son malos, encontré lindas cosas en algunas personas que no dudaron en regalarme parte de su corazón y viceversa. A los otros lo único que les digo, es que me pongo de pie a aplaudirlos por la mejor actuación de sus vida, ustedes si cumplen el verdadero rol de un periodista: "Conocer a una persona, hacerlo creer que es su amigo para luego apuñalarlo por la espalda".

viernes, 14 de diciembre de 2007

Una nueva volá, una nueva actitud


El estar de vacaciones me permite desligarme de toda idea racional, es hora de tomarme un break y descansar. Cuesta imaginarme que se acabaron los días - por lo menos por este año - de reporteo, entrevistas y reportajes, no me quejo, de hecho me gusta sentir que estoy libre y que tengo todo el tiempo del mundo para descansar, salir y para hacer lo que se me de la real gana.
Lo único que voy a extrañar va a ser a mis compañeros, aprendí mucho este año, me di cuenta que la vida no comienza otra vez al salir del colegio, sino que continua lo que pasa es que se expanden los horizontes que de a poco vamos creando. Ayer en la despedida que organizamos con mis compañeros por los examenes, me percaté de lo que somos, nos hemos convertido en amigos, compartimos sin importar qué, los lazos se unen no sólo para la hora de estudio sino para recurrir en caso de algún percance. Cuantas veces llegué donde mi amiga Ale para una vez más llorarle por todo lo que me estaba pasando, escuché sus consejos, los entendí y hoy los aplico y he tenido buenos resultados.
Es hora de despreocuparse, de reír y compartir no como compañeros sino como amigos, aprendimos a querernos y respetarnos, aunque a veces tengamos nuestras diferencias. Ayer lo dije, me gusta mi grupo universitario, me siento cómoda y feliz de encontrarlos, todos estamos unidos por las palabras y el amor a las comunicaciones, que esto perdure es el nuevo desafío que en marzo comenzamos. Ya para el segundo año no seremos los perdidos que fuimos el primer día, esta vez llegaré a reencontrarme con mi grupo y a comenzar una vez más lo que dejamos este año. Disfruten las vacaciones y respiren tranquilos que recién estamos construyendo nuestro futuro.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Cómo En Los Viejos Tiempos...

Estaba muy preocupada, esta prueba me tenía mal, los nervios eran incontrolables. Por casualidades de la vida, mi papá me mandó a pagar una cuenta, sinceramente no tenía muchas ganas de ir, el ramo de Paradigmas y teorias mediales no me dejaba pensar en otra cosa, pero no me podía oponer a la petición de mi padre, asique una vez más me levanté como cualquier otro día y salí de mi casa. Tenía que ir a la estación de metro Pedro De Valdivia, me bajé y en cinco minutos ya tenía todo pagado.
Como tenía mucho tiempo disponible -dos horas y media- comencé a caminar. Lo primero que se me ocurrió fue en ir relajada caminando hasta mi universidad que queda en Los Héroes, pero luego pensé que quedaría muy cansada como para dar una buena prueba: mi prioridad número uno en esos momentos. Sólo seguí caminando, por una vez en ese día sentí que flotaba, que no habían preocupaciones.
Llegando a Manuel Montt me encontré con algo que para el resto no tiene tanta importancia, mi adorado pasaje, dónde iba cada santo día después del colegio a fumarme un cigarro, ahí no importaba tu curso, tu grupo de amigas, todas hablabamos sin importar nada más. Tengo muchos recuerdos de ese lugar, cuantas veces se recibían ahí a los amigos y pololos, cuantas conversaciones y enojos en conclusión un poco de todo.
Me quedaban tres mil pesos en mi billetera, me compré una cajetilla sólo para ir a ese lugar que tantos recuerdo me ha dado, fui dónde el mismo tío del quiosco que iba hace dos años atrás. Caminé y vi como todo iba cambiando, pero otros lugares seguían iguales, cómo olvidar a Marta Amenabar y sus buzos. Me senté sólo a fumar, lo disfrute como nunca, recordando cómo íbamos para allá, recreando antiguos momentos y esperando que una amistad apareciera de la nada y poder recordar en grupo. Después de ese momento me encaminé a mi segundo hogar: mi colegio Universitario Inglés. Estaba vacío, parece que los niños ya salieron, sólo unos pocos quedaban, pero me agradó encontrarme con ese niño que vi crecer en el jardín y ahora lo más probable es que sepa leer y escribir, lo vi jugando y me gustó saber que se encontraba bien.
Me encontré con una profesora: Tía Marisol, mi profesora de historia, hablamos mucho rato. Es increíble saber que aunque una se vaya, siempre alguien te está recordando en el colegio. Le hablé sobre mi nueva vida, se alegró saber que todo estaba bien. "Te noto más mujer" me dijo, si alguien supiera lo que significa que me digan eso; crecí, maduré pero por dentro todavía soy una alumna del Universitario Inglés que ocupa su anillo con gran orgullo.
"Cantemos juntas esta verdad..." nadie se va a poder despegar del lugar que las educó, que las vio crecer y que las vio partir, porque al final del camino, todos necesitamos volver a nuestro lugar de origen.